domingo, 13 de septiembre de 2015

Guía de cocina sana para jóvenes

Cuando se tiene poco tiempo es fácil comer de manera desequilibrada. Los jóvenes caen en este error con mucha frecuencia y para ellos está dirigida una nueva guía orientativa sobre cuestiones como hacer la compra y cocinar.


¿Por dónde empezar?

“Para realizar una alimentación saludable, basta con conocer qué nos aportan los alimentos que ingerimos y en qué medida y frecuencia tomarlos”, dice la guía antes de hacer un repaso a la pirámide alimenticia. Recordemos que en la base de ésta están el consumo de agua y el ejercicio físico, un escalón más arriba los hidratos de carbono como el pan, el arroz y la pasta; a continuación, las frutas y verduras y, más arriba, los lácteos. Estos productos deben consumirse varias veces al día. Si seguimos subiendo pasamos a aquellos que se deben comer varias veces a la semana: la carne y el pescado. En la cima están las carnes grasas y los dulces, de los cuales debemos abusar lo menos posible.
Dado que los farináceos, las frutas, las verduras y los lácteos son de consumo diario, la guía sugiere maneras de distribuirlos en las diferentes comidas para recibir el aporte necesario de cada uno de ellos. Así, conviene comer una ración en el desayuno (una rebanada de pan, algunas galletas estilo maría o cereales), dos en la comida (una ración como guarnición y otra en forma de pan), una o dos en la merienda (una tostada, una barrita de cereal o un bocadillo) y dos en la cena (una ración como guarnición y otra en forma de pan).
Respecto de las frutas y verduras, que en total deben ser seis al día, se recomienda incluirlas en todas las comidas. Se puede, por ejemplo, empezar el día con un zumo de naranja e incluir en el almuerzo una ensalada y, de postre, una fruta. La cena se sugiere acompañarla de una ración de hortalizas a modo de guarnición y, al igual que al mediodía, de una fruta. A media mañana o como merienda, podemos comernos otra. Con los lácteos, lo mismo, todas las comidas deben incluir un vaso de leche, un yogur o un trozo de queso.
Las carnes y los pescados, de consumo semanal, deben alternarse. La guía recomienda comer entre tres y cuatro raciones de pescado a la semana  –dos de ellas de pescado azul, rico en vitaminas y en omega 3 y 6– y entre dos y cuatro de carne magra –pollo, pavo, conejo, cinta de lomo y solomillos de cerdo y ternera– huevos y legumbres. Un día, por ejemplo, se pueden comer dos raciones, una en la comida a través de un medallón de pescado y otra en la cena mediante un huevo duro. Eso sí, estos alimentos siempre deben comerse acompañados de una guarnición de otro grupo de alimentos; y las legumbres, en forma de primer plato.
Las carnes grasas y los dulces, por ser muy calóricos y contener azúcares simples, conveniente comerlos muy de vez en cuando.

Primero, la lista

Para seguir las recomendaciones nutricionales es primordial que la lista de la compra incluya los alimentos que constituyen la base de la alimentación, recordemos: los farináceos, las frutas, las verduras, los lácteos y, también, el aceite de oliva. “Los productos superfluos, con elevado aporte calórico y baja densidad de nutrientes”, es mejor evitarlos, insiste la guía. Ésta aconseja, asimismo, comprar “solamente aquello que se tenga previsto consumir durante los próximos días”, así se estropeará la menor cantidad de alimentos perecederos posibles.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Nutrición en adolescentes embarazadas


Si tienes menos de 20 años, y en especial si tienes menos de 16, tienes que prestar mucha atención a lo que comes durante el embarazo. Vas a tener que alimentarte bien y en mayor cantidad que antes (a no ser que según la calculadora del IMC, o Índice de Masa Corporal, estuvieras por encima de tu peso normal antes de quedar embarazada)

Acuérdate que ahora hay dos personas que están creciendo: tú y tu bebé. Si eres adolescente, no se puede saber con seguridad si has terminado o no de crecer. Además, aunque ya hayas completado tu crecimiento físico, tus músculos aún se están fortaleciendo. Si tuviste tu primera menstruación hace menos de cinco años, vas a tener que comer bastante. Cuantos menos años hayan pasado desde tu primer periodo, más vas a tener que cuidar de tu alimentación. Los especialistas recomiendan que en cuanto sepas que estás embarazada trates de consumir por lo menos 300 calorías más al día, además de lo que normalmente comes. Eso significa, por ejemplo, agregar a tu alimentación diaria un plátano, dos cucharadas soperas de arroz, un muslo de pollo asado y un vaso de leche semidesnatada, repartidos entre tus comidas y meriendas. O sea que aunque oigas por ahí que eso de "comer por dos" durante el embarazo es cosa del pasado — y sí lo es para muchas embarazadas—, para las mamás muy jóvenes el dicho es muy acertado. Tienes que comer por ti, y por tu bebé. 

Es recomendable que veas a un nutricionista para que te aconseje sobre la alimentación que debes seguir durante tu embarazo. Tu seguro médico debería cubrir esta consulta. Si no tienes seguro o no sabes dónde acudir para tus cuidados prenatales, consulta nuestro artículo sobre recursos de apoyo en los Estados Unidos. Asimismo, puedes acudir al Programa WIC, que ofrece recursos de nutrición, educación y salud para mujeres de bajos ingresos, durante el embarazo y después del nacimiento del bebé. Si estás en otro país consulta en el sitio web del ministerio de salud de tu localidad para informarte sobre un plan médico gratuito al que te puedas afiliar. En México, por ejemplo, si no tienes seguro de gastos médicos ni seguridad social, puedes buscar afiliarte a la sección “Embarazo seguro” del Seguro Popular que protege también a tu bebé cuando haya nacido. 

Mientras más delgada estés, más tendrás que engordar
No te preocupes, que engordar es parte del embarazo. Lo bueno es que las muchachas de menos de 20 años tienden a recuperar la forma rápidamente en cuanto dan a luz. Además, amamantar también ayuda a perder peso. 

Las muchachas que estaban por debajo del peso normal al quedar embarazadas engordan más, y eso no sólo es normal sino que también es lo recomendado. Si estás flaquita, es normal que engordes más. Si estás gordita, engordarás menos, y podrías incluso adelgazar un poco.  Sin embargo, aunque estés por encima de tu peso ideal, no te pongas a dieta durante el embarazo. Si no comes lo suficiente, te podrías poner anémica. La anemia es uno de los problemas de salud que afectan a las mamás más jóvenes, y aunque te perjudique principalmente a ti, también puede afectar a tu bebé. Además, si tú no te alimentas bien, tu bebé podría no crecer bien. Hay estudios que indican que si la mamá no come lo suficiente durante las primeras 12 semanas del embarazo, aumenta el riesgo de que su bebé pese muy poquito al nacer. Y si la mamá no come lo suficiente hacia el final del embarazo, aumenta el riesgo de que el bebé nazca antes de tiempo

Si tu bebé nace demasiado pequeño o antes de tiempo, se puede enfermar o tener problemas que luego comprometerían su futuro (y, por consiguiente, el tuyo). Además, esos primeros días de convivencia con tu recién nacido se te harían todavía más difíciles si tu bebé tuviera cualquier problema de salud. Hay muchas embarazadas que no engordan lo suficiente y hasta pierden peso al principio del embarazo, debido a las náuseas. Por eso es importante que vayas pronto al médico y que él o ella acompañen de cerca el progreso de tu embarazo, el cual también exige algunos cuidados especiales debido a tu edad

En cuanto sepas que estás embarazada toma ácido fólico

.El ácido fólico es importante para prevenir defectos congénitos en el sistema nervioso del bebé. Es un suplemento que se puede encontrar en cualquier farmacia o tienda de vitaminas, y puedes empezar a tomarlo incluso antes de ir al médico, ya que la etapa más importante para prevenir defectos en el bebé es hasta más o menos un mes a partir de la fecha de concepción (el día en que quedaste embarazada). 

Contra el cansancio: carne,frijoles y vitaminas

¿No tienes energía para nada? Eso es en parte normal durante el embarazo, pero si tu cuerpo no tiene suficiente hierro para los dos, el bebé te "quitará" todo lo que le haga falta y a ti no te sobrará casi nada. La manera más fácil de obtener hierro a través de la nutrición es comer cualquier tipo de carne (res, pollo, cerdo...), y también yema de huevo, frijoles y espinacas. Pero atención: la cafeína que contiene el café, el té e incluso las sodas, impiden que tu cuerpo absorba bien el hierro. En cambio, la vitamina C que contiene el jugo de naranja, las frutas y las verduras crudas, ayuda a absorber este mineral. Por lo tanto, es mucho más sano comer un plato de arroz, frijoles y carne con un vaso de jugo de fruta que con una soda. 

¿Y si comes demasiado hierro? Como es muy difícil llegar a consumir todo el hierro que necesitas durante el embarazo, puedes comer toda la carne que te apetezca (evitando las más grasosas), verduras de color verde-oscuro, frijoles (blancos, rojos, negros, pintos) y huevos, ya que todos estos alimentos son buenas fuentes de este mineral. Otras buenas fuentes de hierro son legumbres como las lentejas y los garbanzos. También puedes comer cereales y panes fortificados con hierro. 

Leche, queso y yogur para que el bebé tenga huesos y dientes fuertes

Los productos lácteos tienen bastante calcio que, además de formar los huesos y dientes del bebé, ayuda a regular el ritmo de su corazoncito. El bebé absorberá todo el calcio que necesite, o sea que si consumes calcio de menos, serán tus dientes y huesos los que se debilitarán. 

Los suplementos vitamínicos para embarazadas (vitaminas prenatales) suelen contener calcio. Pero es buena idea que te acostumbres a consumir leche, yogur y queso regularmente. Es una costumbre sana que podría ayudarte a prevenir la osteoporosis (fragilidad de los huesos) más adelante. Otro buen motivo para consumir leche y sus derivados es la vitamina D que se les añade. La vitamina D mejora la absorción del calcio y es necesaria para el crecimiento de los huesos. Como muchas personas tienen niveles bajos de esta vitamina, especialmente los hispanos, asegúrate de que no falten productos lácteos en tu dieta. 

¿Cuánto hay que comer? Al igual que con el hierro, es difícil que consumas más calcio del necesario. Puedes beber y comer toda la leche y el yogur descremado que te apetezca, así como queso, siempre que esté pasteurizado (los quesos blandos como el queso blanco o el queso asadero, no son recomendables durante el embarazo.

Ingredientes para un bebé fuerte: carnes y otras fuentes de proteínas

¿Crees que un bebé se puede fabricar de la nada? En tu cuerpo se están formando sus pequeños huesos, su piel, su cerebro, ¡todo!, y las proteínas son los "ladrillos" que se usan para construir todo esto. Esto significa que para que a tu bebé le llegue toda la proteína que necesita, tú tienes que comer alimentos ricos en este nutriente. Los alimentos que contienen más proteína son las carnes de todo tipo (res, pollo, cerdo, pescado), los productos lácteos (todo lo que viene de la leche, como el yogur y el queso), los huevos, y también las legumbres, granos y nueces (frijoles, soya, cacahuates, almendras...). 

¿Y los carbohidratos? También tienes que comer arroz, pan, papas, yuca, tortillas, pasta y todas esas comidas hechas a base de harinas, cereales y raíces que te "llenan", y que son la fuente de energía para ti y para tu bebé. Son como el combustible de un automóvil, pero aunque le pongas combustible, sin las proteínas, el calcio, el hierro y las vitaminas, tu motor no andaría: sería como si le faltaran piezas al motor. 

¿Está mal comer dulces, papitas fritas y comida chatarra?

Desafortunadamente, sí está mal. Fíjate qué pasa cuando lo haces: 
  • Si comes una bolsa de papitas o demasiadas galletas dulces, las cuales no contienen mucho hierro, calcio ni proteínas, vas a ingerir tantas calorías que se te quitará el hambre, y dejarás de comer las comidas sanas que tú y tu bebé necesitan.

  • Los dulces, papitas fritas, chips y toda la comida chatarra en general suelen contener demasiada grasa. Además de ocupar el lugar de los alimentos sanos, estas comidas pueden provocar agruras (acidez) y hasta indigestión. Es cierto que durante el embarazo necesitas un poco de grasa, pero es mucho más sano que te comas un puñado de cacahuates o nueces, o hasta una rebanada de pan con mantequilla.

  • La comida chatarra contiene mucho sodio (uno de los componentes de la sal). El exceso de sodio puede aumentar la hinchazón de los pies y las manos, y aumentar el riesgo de una complicación del embarazo llamada preeclampsia, que tiene que ver con la presión alta de la sangre, y aunque parezca increíble sí afecta a las muchachas de menos de 20 años (¡incluso más que a las mujeres de 25 ó 30!). El sodio está "escondido" en muchos alimentos, como las galletas dulces, las sodas, comidas enlatadas y muchas comidas congeladas. Lee las etiquetas de estos productos y lo verás.

Truco: Cuando se te antoje comer comida chatarra, come primero dos o tres cositas sanas como manzana, plátano, yogur, un vaso de leche, zanahoria, huevo o nueces, así quedará menos espacio en tu estómago para alimentos menos sanos. Si todavía se te antoja la comida chatarra, prueba a sustituirla por algo parecido pero más sano (yogur congelado descremado en lugar de helado de chocolate, por ejemplo)

Frutas, verduras, fibras y agua


No creas que las vitaminas prenatales que te ha recetado tu doctor sustituyen las frutas y verduras. No es lo mismo tomarse una pastilla de vitaminas que comer alimentos en su estado natural. De hecho, una de las maneras de mejorar tu nutrición es consumir más comidas frescas y menos alimentos procesados (empaquetados, enlatados, congelados, etc.). La fibra que contienen las frutas y verduras, y también los productos integrales (arroz integral, pan, galletas), pueden ayudar a combatir el estreñimiento, que es un malestar común de las embarazadas. Las frutas y verduras frescas también contienen enzimas, fibras y otros componentes que pueden ayudar a reducir las náuseas. Aunque no tengas hambre, trata de comer algún bocadito cada tres horas porque sentirás más náuseas con el estómago vacío. No olvides que es importante beber mucho líquido, sobre todo si hace calor, aunque eso te obligue a ir al baño con mucha frecuencia. 

A veces no es fácil seguir todas estas recomendaciones, sobre todo si estudias o trabajas (o haces las dos cosas), y casi siempre comes fuera. Sin embargo, siempre es posible comer más sano haciendo pequeños cambios. Por ejemplo, si vas a un restaurante de comida rápida, elige una ensalada con pollo a la parrilla o un yogur con frutas en lugar de una hamburguesa con papas fritas. 











martes, 8 de septiembre de 2015



LA BULIMIA

Como síntoma, describe episodios incontrolables de comer en exceso. . 
El paciente siente una necesidad imperiosa por ingerir grandes cantidades de comida, generalmente de elevado contenido calórico. Una vez que termina de comer, al paciente le invaden fuertes sentimientos de autorrepulsa y culpa. Ello le induce a mitigar los efectos, autoinduciéndose el vómito entre otras estrategias.


Síntomas de la bulimia

1 Episodios recurrentes de atracones de comida.
2 Una sensación de perdida del autodominio durante los atracones de comida.
3 El uso regular de vomito autoinducido, laxantes o diuréticos, dieta
estricta o ayuno, o ejercicio muy energético para evitar el aumento de peso. 

de controlar su peso.
4 Síntomas de depresión.
5 Excesivo temor a engordar.
6 Comer en secreto o lo más inadvertidas posible




¿Cuáles son algunas causas?

La modelo de delgadez se vende como un producto más y siempre como sinónimo de éxito.
El entorno familiar, la presión del grupo de pares, el rol de la mujer en la
sociedad y determinados rasgos de personalidad contribuyen a que algunas
personas estén en riesgo.

Factores de vulnerabilidad personal: No aceptarse como persona, tener una
baja autoestima, falta de seguridad, ser demasiado perfeccionistas, tener
autoexigencias desmedidas.

Trastornos emocionales. Los trastornos del comer van con frecuencia
acompañados de depresión, trastorno de ansiedad.







ANOREXIA NERVIOSA: Se puede considerar como una alteración por defecto, de 

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los hábitos y/o comportamientos involucrados en la alimentación. 

La preocupación por la comida y el temor a ganar peso forman lo esencial de este trastorno, junto con la inseguridad personal para enfrentarse a este problema






Síntomas de la anorexia 

1 Negativa a mantener el peso corporal por encima de un peso normal mínimo 
parar edad y altura, por ejemplo, perdida de pese dirigida mantener el peso 
en 15 por ciento por debajo del esperado 
2 Intenso temor a aumentar de peso o engordar, aun cuando tenga peso 
insuficiente. 
3 Percepción distorsionada del peso, tamaño o figura de su cuerpo. 
4 En las mujeres, la ausencia de por lo menos tres ciclos menstruales 
consecutivos.

En general, usted puede estar absolutamente seguro de que una persona tiene anorexia si observa las siguientes tres semanales de alarma constantes y 
esenciales:


1 Peso corporal a normalmente bajo. 
2 Mantenimiento deliberado de ese peso corporal mediante dieta, ejercicio, 
abuso de laxantes o diuréticos, o una combinación de los tres. 
3 Síntomas de inanición


El rasgo común de este desorden alimenticio, es el intentar a como de lugar, mantener el control sobre la cantidad de comida que se ingiere. Periodos de 
ayuno, conteo obsesivo del contenido calórico de los alimentos, el ejercicio 
compulsivo, y/o la purgación después de una comida regular, son los síntomas 
otros de estos síntomas.

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¿Cuáles son algunas de las causas?

Factores culturales: Modas que implican un tipo de vestimenta, un tipo de 
formas y la realización para conseguirlas de determinadas dietas, cabe 
reconocer la influencia en todo esto de los medios de comunicación.

Dedicado a la moda
Según las estadísticas, el noventa por ciento de quienes padecen anorexia y bulimia son mujeres de temprana edad -entre los 12 y los 25 años- dentro del 
sistema educativo, entre el 15 y el 20 por ciento presentan desordenes de la 
alimentación. 

Desde la pantalla y las revistas desfilan diariamente los máximos exponentes del "genero".
Trastornos nutricionales y enfermedades comunes o crónicas

Anemia ferropénica :Consiste en   la deficiencia de la ingesta y absorción de hierro. Hay que recalcar. siempre la importancia de la ingesta apropiada de los adolescentes en el)
periodo del estirón puberal, en los atletas y en las  jóvenes embarazadas, y recordar las repercusiones clínicas y generales de la
enfermedad.
Es preciso dar orientación dietética y suplementar la alimentación con compuestos de hierro, como el sulfato ferroso.



Enfermedades crónicas: Las enfermedades crónicas durante la adolescencia tienen repercusiones nutricionales y deben recibir atención prioritaria.A menudo requieren consulta especializadas. Son ejemplos de las mismas: 
• Endocrinopatías: diabetes'mellitus y enfermedades tiroideas.
• Enfermedades gastrointestinales: parasitosis, úlcera péptica, colitis ulcerativa, enfermedad de Chron.
• Enfermedades cardiopulmonares: fibrosisquística, asma, carditis reumática, tuberculosis.
• Enfermedades neoplásicas. 
•Colagenosis.
• Nefropatías e insuficiencia renal crónica.
 • Anorexia nerviosa,bulimia y obesidad.

lunes, 7 de septiembre de 2015

CAUSAS DE LA MALA ALIMENTACION EN JOVENES.
*INFLUENCIA PUBLICITARIA:
 Televisión, radio, panorámicos, prensa, Internet entre otros
*INFLUENCIA SOCIAL:
 Colegio, amigos,  centros comerciales  etc.
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*INFLUENCIA FAMILIAR:
 Padres, hermanos, primos, tíos, pareja
 Los factores que influyen directamente sobre la alimentación son: disponibilidad de alimentos y hábitos alimentarios, como primordiales. Las empresas alimentarías conocen estos elementos y dirigen sus campañas publicitarias a influir sobre hábitos y prestigio social, ignorando conocimientos nutricionales.
Y las consecuencias de la mala alimentación  son:
Mala regulación menstrual (en las mujeres)
Debilitamiento de la estructura ósea  (los huesos)
Orientación negativa para un futuro como madres o padres, por la falta de calcio y energía en el cuerpo
•Repercusión psicológica para el desarrollo de un futuro, en los diferentes ámbitos
Problemática en las relaciones sociales
¿Cómo se dan este tipo de problemas?
Los adolescentes  conocen y manejan  el ciberespacio, buscan la felicidad inmediata. No necesitan un lugar especial para comer. Llaman al servicio a domicilio comen en su lugar de trabajo, sobre un escritorio, con papeles, notas y apuntes, mientras pulsan el teclado.
 Los horarios tampoco cuentan, el impulso manda. No perder el ritmo acelerado, de ahí nace el término “universal fast food”.
Otro grupo de menor edad y poder adquisitivo (ambos padres salen a trabajar) sólo atina a calentar salchichas y comerlas sentado en el sillón de la sala  viendo  televisión, desde la que promueven la salida del malestar mediante objetos externos o sustancias salvadoras (cerveza, cigarrillos, automóviles) o transgresiones alimentarías para luego tomar un energetizante y sentirse mejor, o la bebida de cola que siempre le hará disfrutar.

En el área de alimentación, lo económico tiene un gran peso. La venta masiva, uniformada, idéntica, antes mecanizada, ahora robotizada, abarata costos.

domingo, 6 de septiembre de 2015

No solo es tener un cuerpo sano si no complementarlo con una mente sana.

En la nutrición de un adolescente no solo es tener un cuerpo bonito y sano sino también tener una mente sana para tener un excelente equilibrio.

A continuación les daremos unos tips para poder tener una mente sana:

*Haz un “inventario” mental. Decide qué actitudes, creencias o comportamientos no te funcionan o no te dan los resultados deseados.

*Nutre tu cerebro de dos poderosas maneras. La primera: No te limites a ser un observador pasivo frente a la TV. El cerebro no es como una computadora… ¡es mucho mejor! Este es capaz de procesar la información que recibe y sacar conclusiones; incluso hacer arte. Lee, sobre todo biografías que conllevan lecciones de vida. Mantente al día en las noticias y comenta los eventos con otras personas. Resuelve crucigramas.

*Busca ayuda si la necesitas. Depresión, ansiedad, estrés, conflictos internos o con otras personas.Todo esto tiene un efecto nocivo en la salud mental. 

*Sé optimista. Está comprobado que las personas que esperan lo mejor son más felices y productivas, mientras que las que ven el vaso medio vacío sufren de más estrés y enfermedades. No veas tus derrotas ve lo bueno que pudiste rescatar de todo eso.